El noble arte de hacer enemigos

lunes 29 de junio de 2009

0.- Rest room,

Este blog dejará de actualizarse una temporadita. Nada grave, un par meses a los sumo. El tiempo que necesito para descansar un poco, encarrilar algunas ideas y ponerme a dar forma en serio a un par de proyectos. Hasta entonces, aquí seguirán más de doscientas historias mínimas con todo lo mejor que mi amor y mala leche pueden perpetrar. Nos vemos en los bares.

domingo 28 de junio de 2009

xxx.- el futuro de la ciencia ficción en españa.

Coquetearemos con las próximas generaciones de lectores haciéndonos un tajo longitudinal en la palma de la mano para que la sangre sirva de caliente lubricante durante el minuto feroz en el que nos masturbamos sobre una pantalla plana como el Mundo que proyecta en tinta electrónica y blanca el binario contenido de los archivos .lfa igual que en el chiste sórdido del fijador en Ther's Something About Mary pero aquí aplicado a sus alborotadas prospecciones post-adolescentes para mayor gloria del fluido nominal del Todopoderoso Fin de mes ―y no será tan malo.

203.- El apóstata.

Me encuentro en una habitación sellada por los glifos excavados exquisitamente en la piel de quince vírgenes cuya vulgaridad recubre ahora las paredes; aun así, habéis sido capaces de encontrarme, y ahora sé que el término “pretérito” se resuelve inexorablemente entre las nieblas de mi porvenir, ceñudo como observo las espadas que blanden los centuriones de nuestro común enemigo –del Crucificado– caer una tras otra con recto rigor sobre mi cuello.

sábado 27 de junio de 2009

202.- Confeso.

Una vez me cargué un duende de un perdigonzazo. Ocurrió en la casucha medio derrumbada que había sido el cobertizo de mi abuelo. Tenía trece años. Me gustaría poder decir que fue un accidente. Que lo confundí con un gorrión o una lagartija y que no me siento orgulloso. En serio. El problema está en que como el cabrón no dejaba de patalear y de gemir estrujándose el vientre reventado entre las manos, tuve que buscar un pedrusco grande para rematarlo, y es justo a partir de aquí cuando se me desperdician los atenuantes.

viernes 26 de junio de 2009

201.- La enésima variante sobre la Virtud.

“La Virtud no es un síntoma de moral, sino de eficacia”, repitió el anciano eremita mientras se recreaba en el lienzo de las brumosas montañas desde la boca de su humilde cueva. “Y tú que lo digas”, respondió el cyborg encendiendo las trece turbinas de su espalda y elevándose en un crepitar furioso de tentáculos, espadas y salvas de baterías antiaérea que anticipaban su espectacular contrapicado sobre los destacamentos del Ejército Chino. “Mucho me temo que no te has coscao de nada, pequeño saltamontes”, refunfuñó entonces el viejo, y con un gesto de su pulgar hizo que toda la carencia de forma del Tao se hiciera Una contra el metal, haciendo añicos a discípulo tan desquiciado.

jueves 25 de junio de 2009

200.- Paura.

Mira. Ocurre justo en la secuencia 23. Esa mujer, la que irrumpe en el plano desde detrás de la columna. Fíjate en cómo se acerca a los protagonistas. Lo puedes notar en sus ojos. Está a punto de abrir la boca, de forzar un diálogo ajeno al guión. No, no es muy guapa, eso es lo de menos. Para aquí. Ahora. Exacto. Al siguiente fotograma ya no está. Nadie sabe qué más ocurrió, pero el director tuvo que volverse medio loco con los montadores cuando le mostraron esto mismo que tú acabas de ver. Y es que dime: ¿a ti no te ha parecido espeluznante?

miércoles 24 de junio de 2009

199.- Shit.

“Digan lo que digan por ahí, a la hora de verdad resultas ser un gilipollas bastante agradable”, sentenció la gárgola mientras pugnaba por sostener el cigarrillo entre los muñones pétreos de sus dedos. También le ofrecí fuego, pero la condición satírica y admonitoria de sus formas hacía a todas luces innecesario este trámite. “Esta es la ventaja que tenemos sobre lo Santo, ¿sabes? Nuestro poder permanece”, añadió, agrietando una mueca de desprecio en su pico para señalar tanto al pórtico como a las afiladas cúpulas de la catedral. “Nunca hemos dejado de tener sentido porque la mierda vive para siempre.”